Reseña: A Todos Los Chicos de los que me Enamoré - Jenny Han

Título: A Todos Los Chicos de los que me Enamoré
Autor: Jenny Han
Editorial: Destino | Grupo Planeta
Fecha de Lanzamiento: Octubre de 2016 (Argentina)






Sinopsis: Lara Jean guarda sus cartas de amor en una caja. No son cartas que le hayan enviado, las ha escrito ella, una por cada chico de los que se ha enamorado. En ellas se muestra tal cual es, porque sabe que nadie las leerá.Hasta que un día alguien las envía por equivocación y la vida amorosa de Lara Jean pasa de «imaginaria » a estar totalmente fuera de control.













RESEÑA 

Lara Jean es una chica soñadora que, tras haber pasado por una situación traumática a muy corta edad, se recluye en su familia e idealiza el amor al punto de convertirse en alguien completamente enamoradiza, pero que no hace mucho al respecto.

Sus enamoramientos siempre son unilaterales, y los desencantos con los que se encuentra, luego de un tiempo de admirar en silencio al mismo chico, los expresa a través de cartas que le sirven para desahogarse, pero que elije no enviar a sus correspondientes destinatarios. Guarda celosamente cada carta en una sombrera que pertenecía a su madre, y se olvida de ellas cada vez que cree haber superado a un chico del que estuvo enamorada.

Pero cuando su hermana Margot (lo más parecido que Lara Jean tiene a una madre) parte a la universidad, el mundo de nuestra protagonista se pone patas para arriba. Y como si esto fuera poco, las cartas que tanto atesoraba fueron misteriosamente enviadas. Además de tratar de ocupar el lugar que dejó atrás su hermana mayor, Lara Jean deberá enfrentarse a los fantasmas de sus amores pasados y a un chico que llega para cambiarlo todo.

“No son cartas de amor en el sentido más estricto de la palabra. Mis cartas son para cuando ya no quiero seguir estando enamorada. Son una despedida.”

Hay principalmente dos razones por las que, aún pasados (hace rato) mis 25 años, elijo leer Literatura Juvenil (o vamos a decir YA, ahora que todo el mundo usa el término). Una son las fantasías y las distopías con geniales mundos creados y romances que me hacen fangirlear, y otra son los libros como este; libros en apariencia sencillos, sin demasiada profundidad, pero que por alguna razón me terminan tocando, y haciéndome reflexionar sobre temas que no esperaba.

Comencé a leer To All The Boys I’ve Loved Before (porque sí, lo leí en inglés) apenas salió a la venta en Estados Unidos. Ya conocía a la autora, y la verdad es que la premisa de esta historia me llamaba muchísimo la atención. Sin embargo, no logré conectar demasiado con el libro en ese primer momento. Mis expectativas estaban puestas en encontrarme con una historia súper romántica, y eso no fue lo que pasó. Sumado a todo, me sentí automáticamente atraída por la historia que involucraba a uno de los personajes que finalmente no tuvo tanto protagonismo, a diferencia de otro que no me terminaba de convencer. Ya me había pasado antes con Jenny Han, y sintiéndome un poco frustrada lo abandoné.

Un año después, cuando estaba a punto de salir el segundo libro, decidí terminarlo. Y aunque el libro en general me gustó y se me hizo entretenido, no terminé de congeniar con el galán de la historia, haciendo que esa molesta sensación de frustración continuara para todo lo que estaba relacionado con el aspecto romántico de la trama.

Por mi manía de comprarme los libros que me gustaron y que posteriormente salen en español, A Todos Los Chicos de los que me Enamoré terminó en mis estanterías, y un día me encontré releyéndolo. Al ya saber más o menos cómo venia la mano, pude enfocarme en cosas en las que no me había enfocado en la primera lectura, y hoy acá estoy para contárselas:

Primero y principal hay que aclarar que, a pesar de lo que pueda sugerir la sinopsis, y de que la trama gire en torno al problema que Lara Jane debe enfrentar cuando sus cartas de amor son enviadas misteriosamente a los destinatarios a quienes ella nunca pensaba enviarlas, el romance no es el tema principal de la historia (aunque obviamente hay, no crean que no).

El libro trata más bien del amor fraternal y el valor de la familia. Lara Jean y sus hermanas perdieron a su madre de una forma un tanto traumática, y Margot —la mayor— se cargó la familia a sus hombros, ocupándose de Lara Jean y de Kitty, así como también tratando de llenar un poco la ausencia de su padre, quien trabaja mucho y hace lo posible para sobrellevar su luto de la mejor manera.

Margot es como una segunda madre para sus hermanas menores, y una especie de heroína para Lara Jean. Las chicas hacen todo juntas y se protegen de la única forma que saben (quizás un poco demasiado, diría yo). Pero cuando Margot termina la escuela y decide partir para estudiar en el extranjero, el peso de las necesidades de su familia recae en Lara Jean.

Por mucho que admire a su hermana, Lara Jean no tiene ni idea de cómo ser como ella. Esto la llevará a tener que aprenderlo de la manera más dura. Ese sentimiento de seguridad que le brindaba el hecho de encontrarse siempre bajo su ala protectora, ha desaparecido y no parece que vaya a volver en ningún momento pronto.

Sumado a esta nueva y gran responsabilidad, tenemos el drama de su vida amorosa. Si bien algunos de sus intereses románticos del pasado hacen caso omiso a la carta que llegó a sus buzones, otros se muestran interesados y optan por enfrentar a Lara Jean. En especial, dos chicos tan diferentes como el agua y el aceite.

Por un lado, está Josh. Y acá quiero detenerme un segundo. Josh es el novio de Margot —o el ex, después de que ella decidiera irse—, pero no eran pareja cuando Lara Jean escribió esa carta. Ella ni siquiera sabía que a su hermana le gustaba. Me he cansado de leer reseñas en las que se escandalizan por el hecho de que Josh es el novio de Margot. Pero, ¿qué culpa tiene la pobre Lara Jean de que el chico del que está enamorada eligiera a su hermana? Sobre todo cuando ninguno de los dos tiene conocimiento acerca de estos sentimientos. Molestias aparte, tengo que decir que Josh es un chico encantador. Adorable y muy compañero. Me llamó la atención desde un principio, y se llevó mi parcialidad. En parte por su personalidad, y en parte por todo el enredo que ya comenté. ¿Qué puedo decir? Los amores “prohibidos” me compran fácil.

Por el otro lado, tenemos a Peter Kavinsky. El típico chico popular, novio de la chica más linda y popular de la secundaria. O al menos lo era hasta que ella decide romper con él. Peter ve en la carta de Lara Jean una oportunidad que no puede desaprovechar, y rápidamente le ofrece un trato en el que los dos salen ganando. Mi relación con Peter fue un tanto tormentosa, sobre todo en la primera lectura, por el hecho de haber tomado partido por Josh y porque, además, Peter me recordaba a alguien que no quería recordar. Sin embargo —y esto es un pequeño adelanto que espero no moleste a nadie— en el segundo libro, Peter supo perfectamente cómo comprarme y lograr que lo perdone por lo que me había parecido en la primera parte. Así que, si como a mí, al final de este libro no les convence del todo Peter, denle una oportunidad. Se lo merece.

Así que solo puedo terminar esta reseña diciendo que A Todos Los Chicos de los que me Enamoré fue un libro que, en esta segunda lectura, afianzó las cosas que me habían gustado en un principio y que, por estar encaprichada con el romance, no pude disfrutar del todo antes. Es una historia fresca, divertida, y que engancha. Se las recomiendo muchísimo. 

Yo le di 4 plumitas.



SOBRE LA AUTORA


Jenny Han es la autora de la trilogía Verano, éxito de ventas en The New York Times, que incluye: No hay verano sin ti, El verano en que me enamoré y Siempre nos quedará el verano.





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